Origen de los nombres de los pueblos de la Campiña Sur Cordobesa

Los once municipios que conforman la comarca de la Campiña Sur Cordobesa son los siguientes: Aguilar de la Frontera, Fernán Núñez, Montalbán, Montemayor, Montilla, Monturque, Moriles, Puente Genil, La Rambla, San Sebastián de los Ballesteros y Santaella. A continuación dejo unas breves pinceladas sobre los orígenes de sus nombres, los cuales son unos topónimos muy variados y desde mi punto de vista muy bonitos, interesantes y cargados de historia.

Aguilar de la Frontera: Son cuatro los nombres que ha tenido este antiguo e importante pueblo a lo largo de la historia; en época ibero-romana se denominaba Ipagrum, durante la dominación musulmana fue llamado Poley o Bulay, tras la reconquista se cambió de nuevo su nombre a Aguilar y durante un corto periodo de tiempo, en el siglo XIV, fue llamado Monterreal por dictamen del rey Pedro I “el Cruel” y como “castigo” a la rebelión de uno de los señores de Aguilar, sin embargo este nombre no cuajó y volvió a llamarse Aguilar nuevamente en poco tiempo. Centrándonos en el topónimo actual, el nombre de Aguilar le fue dado tras la reconquista cristiana. Fue el monarca Fernando III “el Santo” quien la reconquistó a los moros en el año 1240. El primer gobernador cristiano fue un portugués procedente de una familia toledana, Gonzalo Yáñez d’Ovinhal, que la recibió en forma de Señorío de Aguilar. D. Gonzalo era hijo de Juan Gómez d’Ovinhal, rico-home de Portugal, y de María Pérez de Aguilar, hija de los señores de la villa de Aguiar en Portugal. Ya con Alfonso X es cuando la población pasa a denominarse Aguilar, nombre que proviene, como hemos visto, de la familia de la madre de don Gonzalo Yáñez d’Ovinhal, en definitiva del Aguiar portugués. Hay que decir que el significado de la palabra “aguilar” sería el de un lugar donde abundan las águilas. Finalmente, en 1842, se le agregó el calificativo “de la Frontera”, debido a su cercanía a la frontera con el reino nazarí de Granada durante la Baja Edad Media. El gentilicio de este municipio es “aguilarense”, “aguilareño-a” o “ipagrense”.

Fernán Núñez: En época ibero-romanala zona donde hoy se asienta Fernán Núñez perteneció al territorio de la antigua e importante ciudad de Ulia, la cual abarcó un amplio territorio entre los términos municipales de Fernán Núñez y Montemayor. Posteriormente, durante la dominación musulmana, este territorio se encontraba dentro la cora (demarcación territorial) de Córdoba. Durante la reconquista, en el 1240, estos territorios fueron tomados por las tropas del rey Fernando III. Uno de los capitanes que participó en estas acciones bélicas fue Fernán Núñez de Témez (de origen gallego) el cual se apoderó de una de las torres defensivas musulmanas que había en esta parte de la campiña, en concreto la torre de Aben Hana, a la que dio su nombre. El capitán Fernán Núñez de Témez inicia el tronco familiar de los Fernández de Córdoba andaluces. Esta torre fue el germen de la actual localidad. Los restos de la torre mencionada aún existen y están integrados en el Palacio ducal, siendo visibles hoy en día. Muy cerca de allí, y también en tiempos de la reconquista, existía otra torre llamada Aben-Cález y de la que quedan algunos restos todavía. Dicha torre, ya en época cristiana, tenía una pequeña población aledaña con su propia parroquia, sin embargo debido a las incursiones y al hostigamiento de los moros del reino nazarí de Granada quedó finalmente despoblada, ya que sus habitantes terminaron por marcharse a vivir a la cercana Fernán Núñez, la cual estaba mejor defendida. El gentilicio de este municipio es “fernannuñense”.

Montalbán: Aunque han aparecido algunos restos arqueológicos, todo apunta a que en la antigüedad no existió ningún asentamiento ni población de importancia en el cerro donde se asienta Montalbán. En época musulmana sí que existió en este lugar una torre vigía, la cual con toda seguridad tendría algún núcleo de población pequeño aledaño a la misma, sin embargo desconocemos su nombre. La historia documentada del pueblo se remonta a finales del siglo XIV, ya en época cristiana, tras la reconquista un siglo antes. Por distintos documentos de finales de la Edad Media sabemos que el nombre de esta localidad se escribía como “Monte Alván”. Estando de acuerdo en que el nombre de este municipio tiene una clara procedencia castellana y por ende latina que significa “monte blanco” (montem albanum, monte albano, monte albán, montalbán), no se ha podido demostrar hasta ahora por qué motivo, en qué momento de la historia o quién dio ese nombre a la localidad. Hasta nuestros días, en Montalbán, se ha dado por buena la “teoría oficial”, la cual afirma que el color de la tierra del cerro (piedra caliza) donde se asentó el caserío, es lo que propició que en su día fuera llamado así, sin embargo, este hecho, a falta de documentación que lo corrobore, no se ha podido probar con total rotundidad, ya que sin ser oscuro el color de la tierra del cerro, tampoco destaca notablemente por su blancura, como sí ocurre por ejemplo en el cercano pago santaellano de “Cerro Blanco”, donde el color de dicho montículo es claramente albo. También existe otra teoría, no probada, que dice que podría ser una transformación o castellanización del nombre de origen árabe-andalusí “amantebec” o “aman-teben”, que vendría a significar “puerto de la paja”. Para poder investigar esta última teoría, sería conveniente sumergirse en bibliografía antigua que trate sobre el momento histórico de la reconquista de la campiña por las tropas de Fenando III a mediados del siglo XIII, intentando averiguar el nombre andalusí que tenía el torreón árabe que existió en Montalbán. También sería muy interesante averiguar los nombres de los caballeros que acompañaban a este rey y que conquistaron esta parte de la campiña, por si alguno se apellidaba Montalbán o era originario de otro pueblo homónimo. Lo que está claro es que en un momento de la historia este lugar recibe un nombre latino, y seguramente fue no demasiado tiempo después de la reconquista cristiana de estas tierras en 1237, en ese momento por alguna razón se le da el nombre actual. Dicho todo esto por tanto estaríamos ante tres teorías o posibilidades para el origen del topónimo: por el color de la tierra del cerro, por transformación de un nombre de origen árabe, o porque algún caballero que participó en su reconquista llevaba ese apellido toponímico o procedía de otro Montalbán. Sin embargo a estas tres teorías hay que sumar otra más, la cual tiene su origen a mediados del siglo XIV y está relacionada con Alfonso Fernández Coronel, que desde el 1350 al 1353 fue dueño del Señorío de Aguilar, al que pertenecía Montalbán. Este hombre recibió el Señorío de Aguilar de manos del rey Pedro I el Cruel al haberse extinguido la línea de sucesión del mismo. Al llegar a Aguilar, Alfonso Fernández Coronel ya tenía varias posesiones y títulos nobiliarios anteriores, entre los que destacaba el de Señor de Montalbán (La Puebla de Montalbán, en la provincia de Toledo), por lo tanto cabe razonablemente albergar la duda de si este pueblo, que en aquel momento apenas serían unas cuantas casas aledañas al castillo-torreón, fue bautizado así por Alfonso Fernández Coronel en honor al título nobiliario mencionado y por ende a la Puebla de Montalbán. Esta teoría sería fácilmente rebatida en cuanto pudiera demostrarse que hay documentos anteriores a 1350 donde ya aparezca el nombre de Montalbán para denominar a esta localidad, cosa que sinceramente desconozco y sería bueno investigar. El gentilicio de este municipio es “montalbeño-a”.

Montemayor: En época ibero-romana se denominaba Ulia, y fue una ciudad muy importante en aquel tiempo. Durante la dominación visigoda Ulia sufre un importante declive. Posteriormente, durante la época de dominio musulmán la zona recibe el nombre de Ulyat Kanbaniya (Campiña de Ulia), constituyéndose como uno de los quince distritos agrícolas (iqlim) en que se dividía la cora o provincia de Córdoba. En el año 1233, Fernando III el Santo, que se dirigía hacia Córdoba, manda algunas tropas para que ocuparan el lugar, al que encuentran casi deshabitado y en estado ruinoso, comenzando a denominarse Montemayor a partir de ese momento, posiblemente debido su posición como cota de altura dominante en estos pagos. Tras la conquista de Córdoba en 1236 por el citado rey Fernando III, el municipio pasó definitivamente a manos cristianas, manteniendo el nombre de Montemayor hasta nuestros días. El gentilicio de este municipio es “montemayorense”.

Montilla: Existen diversas teorías en cuanto al origen del nombre de este municipio; en el siglo XVIII se atribuía a la contracción de “monte-villa”, otros estudiosos trataron de obtenerlo de Montulia o de Montiella (del árabe Mondelia) y posiblemente fuese la Montilyana citada en los Anales Palatinos de Alhakan II. En la actualidad se opina generalmente que este topónimo es de claras raíces castellanas, ya que aparece por primera vez en la Crónica de Alfonso XI (1333) y en el Libro de la Montería de este mismo monarca, así como en varios documentos de la segunda mitad del siglo XIV, donde es citado siempre como Montiella, del que derivó con el tiempo en el topónimo actual; Montilla. El gentilicio de este municipio es “montillano-a”.

Monturque: Durante la dominación romana, esta población debió alcanzar gran importancia, como así lo atestigua la gran cantidad de restos arqueológicos encontrados en todo el término municipal y las edificaciones de aquella época que todavía se conservan, lo que avala la hipótesis de la existencia en Monturque y sus alrededores de un prominente y numeroso asentamiento humano, sin embargo aún no ha sido posible determinar cuál fue su verdadero nombre durante ese período. Ya en época musulmana sí sabemos que su nombre era Montiark o Monturk, topónimo del que derivó posteriormente al actual Monturque, siendo citado en aquella época como un castillo o punto fortificado. De tiempos de los moros también hay que señalar como dato muy importante que Monturque es uno de los pocos sitios cordobeses que se nombran en la gesta y romance del Cid, ya que en las inmediaciones del pueblo hubo una batalla entre las huestes del rey moro de Sevilla (comandadas por el Cid) y las del rey moro de Granada, y donde el famoso caballero castellano consiguió una rotunda victoria. Como testimonio de lo anterior existe un lugar cerca de Monturque llamado “la Piedra del Cid”, donde dice la tradición que tuvo lugar la batalla. En referencia al nombre del pueblo, hay que decir que el topónimo Monturque es bastante curioso e interesante, ya que se divide claramente en dos partes; “Mont” y “Urque”, la primera de ellas es claramente latina y significa “monte” (“mons”) y hace mención al lugar elevado donde se encuentra este municipio, sin embargo la segunda parte (“urque”, “urqui” o “urq”) se pierde en la oscuridad de lo antiguo, y aunque hay varias teorías, realmente se desconoce su origen y significado. El gentilicio de este municipio es “monturqueño-a”.

Moriles: Moriles nació como municipio independiente a principios del siglo XX, por Real Ley de 1 de junio de 1912 firmada por el rey Alfonso XIII. Anteriormente fue una aldea llamada Zapateros que pertenecía a Aguilar de la Frontera. La génesis de esta aldea está en las primeras décadas del siglo XVIII con la construcción de cuatro lagares y una capilla a la Virgen de la Salud en el denominado Llano de los Zapateros, que contaba con una fuente del mismo nombre. El topónimo “Zapateros” posiblemente se deba a la gran cantidad de insectos del orden de los hemípteros, popularmente conocidos como zapateros, que con toda seguridad abundaban en la fuente citada, aunque tampoco se descarta que el nombre pudiera estar relacionado con el gremio de los artesanos zapateros. Ya en 1912, gracias a las gestiones del diputado del distrito José Fernández Jiménez, se constituye en municipio independiente y adopta el nombre de Moriles, que es el nombre de un pago cercano a la aldea (Moriles Altos y Moriles Bajos), el cual es famoso por la calidad de sus vinos, siendo uno de los trece lagares que existían en aquel lugar. En cuanto al topónimo “Moriles”, sabemos que existe un pago en el término municipal de Lucena (muy cerca de Moriles) que se llama El Moril y posiblemente esté relacionado con el nombre de esta localidad, por lo que “moriles” sería el plural de “moril”, que era el nombre que se daba allugar, barrio o distrito donde vivían los moros que se habían convertido al cristianismo tras la reconquista castellana de estas tierras en el siglo XIII, los cuales eran denominados popularmente como moriscos. Es decir, un “moril” sería algo parecido a una “morería”, un lugar o barrio donde habitaban los moros. Por tanto, el topónimo “Moriles” vendría a ser el plural de “Moril”, y éste a su vez derivaría de la palabra “moro”. En Aguilar de la Frontera (municipio al que pertenecía la aldea de Zapateros) hubo una comunidad morisca digna de mención, por lo que esta teoría para explicar el origen del topónimo que nos ocupa es bastante razonable. El gentilicio de este municipio es “morilense”.

Puente Genil: La fundación del Puente Genil actual conllevó el nacimiento también de este topónimo, y ello ocurrió el 10 de diciembre de 1834 gracias a la unión administrativa y demográfica entre la villa denominada Pontón de Don Gonzalo o la Puente de Don Gonzalo, que fue fundada en el siglo XIII por el rey Fernando III en la margen derecha o cordobesa del río Genil, y el pequeño núcleo de población denominado Miragenil, sito en la orilla contraria y perteneciente administrativamente en aquella época a la provincia de Sevilla. De esta forma y de la circunstancia descrita, deriva el sonoro nombre de Puente Genil, en alusión evidente al medio físico que permitía y permite de facto la citada unión entre las dos poblaciones; el puente que atraviesa el cauce del río Genil y conexiona ambas orillas. Por tanto, el topónimo Puente Genil nació de la mezcla entre los nombres Puente de Don Gonzalo y Miragenil. El hidrónimo Genil deriva de Sinyil, pues así llamaban a este río los moros, y éste a su vez de Singilis, que era como lo nombraban en la antigüedad. Al parecer es éste un nombre de origen latino, aunque posiblemente sea una deformación o modificación de un nombre de raíz ibérica, del que por desgracia desconocemos su significado. El río Genil es el séptimo más largo de la península ibérica. El gentilicio de este municipio es “pontanés-a” o “pontano-a”.

La Rambla: En el lugar donde se asienta este municipio hay constancia de poblamiento humano desde muy antiguo. Por los restos arqueológicos hallados se sabe que en época ibero-romana existió allí una notable población, sin embargo, y aunque hay varias hipótesis, no ha llegado hasta nosotros el nombre que tuvo la misma. En época visigoda este pueblo sufrió un declive en cuanto a importancia y población. Durante la dominación musulmana la localidad reverdeció sus laureles y es de esta época de donde proviene su topónimo, ya que los moros la llamaron “Al-Ramla”, que siginfica “el arenal”, derivando finalmente en “La Rambla”. Como dato curioso sobre este topónimo, se debe aportar que el mismo se estuvo escribiendo durante varios siglos en mapas y documentos como “Rambla” a secas, circunstancia que cambió en 1860, cuando se le agregó de manera oficial el artículo “La”, quedando definitivamente como “La Rambla”. El gentilicio de este municipio es “rambleño-a”.

San Sebastián de los Ballesteros: El municipio fue fundado en 1767 bajo la dirección del ilustrado Pablo de Olavide y con población centroeuropea de origen aleman mayormente. La fundación de esta y otras localidades en las provincias de Córdoba, Sevilla y Jaén fue financiada por el Estado debido al interés del rey Carlos III por fomentar la agricultura y la industria en una zona despoblada y amenazada por el bandolerismo, reforzando de esta forma la seguridad del Camino Real que unía Madrid con Cádiz. En cuanto al origen del nombre del pueblo, hay que decir que el 20 de enero de 1.615 la Compañía de Jesús adquirió la jurisdicción y señorío de unas tierras en este lugar conocidas como “Ballesteros y Gregorio”, de donde se cree que tiene su nacimiento el topónimo de la localidad, ya que al haberse hecho la compra de los terrenos el día de San Sebastián (20 de enero) y siendo su costumbre dedicarle y consagrarle la buena nueva al santo que correspondiera ese día, (según el santoral), si agregamos a esto que este pago rústico era conocido como “Ballesteros”, porque al parecer en este lugar se concentraba o descansaba el cuerpo de ballesteros del ejército de los Reyes Católicos durante la conquista de Granada, da como resultado una teoría bastante razonable para explicar el origen del topónimo “San Sebastián de los Ballesteros”. Como dato curioso se debe añadir que durante los primeros meses tras su fundación el pueblo estuvo a punto de ser denominado “Nueva Atenas” o “Atenas” a secas, existiendo documentos y misivas oficiales que recogen tal topónimo, y el motivo para ello fue que en aquellos días se preveía también la llegada de colonos de origen griego procedentes de Córcega, sin embargo dichas familias finalmente no vinieron a España, por lo que el nombre de Atenas se descartó. El gentilicio de este municipio es “eballense”, y de forma genérica y no oficial, “alemanes”.

Santaella: Santaella es una localidad que ha estado habitada desde tiempo inmemorial. Hay teorías que sostienen que en época íbero-romana aquí se asentaba la Arcilasis que nombró Ptolomeo, aunque no está probado este hecho. Posteriormente, durante la dominación musulmana, sí que está documentado que recibe el nombre de Shant’Yala o Santayala, que podría derivar de Santa Elia (topónimo de origen cristiano), siendo una población muy importante en esa época en esta parte de la campiña. En 1240 es conquistada por el rey Fernando III, y a partir de este momento recibe ya el nombre de Santaella, aunque en algunos documentos aparece como Santella o incluso Santiella. En cuanto al origen de este topónimo hay diferentes teorías y ninguna está totalmente demostrada, si bien se podría afirmar que la más razonable es la que en su día propuso Francisco Alijo Hidalgo, profesor de la Universidad de Málaga, y que dice literalmente así: “De todo lo expuesto hasta aquí, extraigo la deducción de que el término Santaella (Córdoba), en línea con las opiniones de Nieto Cumplido, al referirse a un nombre preislámico, sea el de San Elías o Santa Elia, que derivaría en época musulmana hacia el de Sant´Yala, cuya constatación por vez primera se da en Al-Idrisí en el siglo XII, siendo castellanizado en el XIII con el nombre de Santa Ella. Debemos tener en cuenta, finalmente, que la “l”+“i” da doble “ll”, según vimos en el obispo de Sigüenza, Ella, entre otros, de ahí que Santa Elia se transformara en la denominación de nuestro topónimo SANTAELLA”. Es decir, la evolución del topónimo podría haber sido Santa Elia-Shantayala-Santaella. El gentilicio de este municipio es “santaellense” o “santaellano-a”.

Fuentes consultadas:

  • Wikipedia
  • “Los castillos de Córdoba”, de Mercedes Valverde y Felipe Toledo.
  • “Córdoba tierra nuestra”, de Juan Bernier Luque.
  • “El reino de Córdoba durante la dominación musulmana”, de Antonio Arjona Castro.
  • “Los moriscos en tierras de Córdoba”, de Juan Aranda Doncel.
  • “Aguilar Digital. Página de historia (XXIII)”.
  • “Moriles en su historia”, blog homenaje a Miguel Estrada Lara.
  • “Un pueblo de alemanes en la campiña cordobesa. San Sebastián de los Ballesteros”, de Rafael Vázquez Lesmes.
  • “Nota histórica en torno al topónimo Santaella (Córdoba)”, de Francisco Alijo Hidalgo.

Fuente: Blog Talbanés

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