Galería Fotográfica | Alfareros Honorificos 2016: Dolores Ortega Montoya y Guillermo Jiménez Aguilar

La casa de la Cultura acogio anoche el acto de Alfareros Honorificos 2016. un año más la asociacion de los alfareros celebro su festividad, Santa Justa y Rufina e hizo entrega de los premios, en los cuales se reconoce la labor de personas tanto dentro del sector como fuera.

La persona dentro del sector es  Dolores Ortega Montoya. Dolores nació en San Sebastián en 1929, hija de Francisco y Plácida. Después de ser su padre asesinado durante la Guerra Civil, Dolores y el resto de su familia llegaron a La Rambla al amparo de un tío materno.

En 1952 se casó con Joaquín Cid Arjona, y desde ese momento comenzaron a formar una familia propia, familia que sería una de las tantas que en las 2 o 3 décadas siguientes contribuyeron a que el oficio de la alfarería y la cerámica se volviera extensivo en La Rambla. Joaquín pertenecía a una de las familias con más antigua tradición alfarera: sus tíos Antonio y Joaquina fueron propulsores, en los años 30 y 40 del siglo pasado, de la introducción o reintroducción del vidrio a la alfarería rambleña. Siguiendo esta tradición, el oficio de Joaquín y Dolores no podía ser otro que el de la alfarería. A partir de entonces, además de para su familia, vivían para sacar adelante el taller de artesanía que era el principal sustento familiar.

Las madrugadas eran un buen cobijo para las largas jornadas de trabajo, mientras Joaquín cocía el horno, Dolores acometía sus cosas de la casa para así tener luego el resto del día disponible

para ayudar a Joaquín en la alfarería. Él en la rueda y ella pintando, así transcurrían la mayoría de los días para ellos.

En el molino, del que tiraba una burra, se hacían los “vedríos” de entonces, mezclando el plomo fundido con la arena solidificada con el fuego de la caldera de los hornos morunos. Con pinceles que hacía ella misma con pelo de cabra que le daba el vecino cabrero, Dolores decoraba los cacharros a base de minios y colores.

Con los años fueron naciendo y creciendo sus 8 hijos y con ellos el negocio familiar y la tradición artesanal de este pueblo. En 2005 Dolores enviudó, pero en palabras de su propio hijo, lo que permanecerá siempre es el recuerdo de tantos años de trabajo y lucha juntos.

Por todo ello, otorgamos la distinción de Alfarera Honorífica a Dolores Ortega Montoya y pedimos que suba a recogerla.

 

Nuestro segundo homenajeado es Guillermo Jiménez Aguilar, que nació en La Rambla en el año 1969. Hijo de Rafael Jiménez Jiménez y de Carmen Aguilar del Rosal. Con tan sólo 20 años, en 1989 crea su propia empresa, situada en la C/ Calleja del Campo. En el año 1996 traslada su empresa al camino milagroso y funda allí la sociedad “Envases Rambleños, S.L.”.

En 2005 traslada la Sociedad a la Ctra. A-386, que es donde se encuentra actualmente.

Envases Rambleños nació como respuesta a la necesidad del sector de la cerámica artística y decorativa de La Rambla. En los años 90, la localidad concentraba más de cien talleres de cerámica, por lo que la empresa nació como un centro logístico que ofrecía embalajes de cartón a las pujantes alfarerías rambleñas.

En 2006, la empresa se integró en el Grupo Hinojosa, líder en el sector del envase y el embalaje. Su éxito actual se debe a la flexibilidad y capacidad de adaptación de la empresa a cualquier sector, con el único objetivo de satisfacer las necesidades del cliente. En 2015, la empresa creció un 7% y facturó 18 millones de euros.

Por crear una empresa de la tradición alfarera rambleña y de las necesidades de los talleres de los años de bonanza, haberse sabido adaptar a los nuevos tiempos y ser ejemplo de innovación y unión para lograr el éxito, y como no, por mantenerse fiel en su colaboración un año tras otro, con nuestra exposición de alfarería y cerámica de La Rambla.

Texto: Miguel Angel Torres.

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