Antonio Cerrillo, periodista de La Vanguardia:
“Recuerdo La Rambla como un pueblo limpio, blanco, nítido, con un paisaje muy armonioso”

Entrevista realizada Por Francisco J. Rodríguez

La abandonó siendo un niño para emigrar a Barcelona en 1967, pero en su recuerdo La Rambla sigue siendo un“paraíso” de naturaleza y campo. Quizá esta evocación de su más tierna infancia es la que empujó al rambleñoAntonio Cerrillo a escribir temas relacionados con el medio ambiente en La Vanguardia. Lo ha hecho las últimas tres décadas en el rotativo barcelonés, durante los cuales ha recibido una veintena de premios periodísticos, entre los que destaca al Nacional de Medio Ambiente-Periodismo Ambiental (2004). 

Ahora acaba de publicar Emergencia climática. Escenarios del calentamiento y sus efectos en España(Librosdevanguardia) (ENLACE1), en el que ahonda sobre las consecuencias que el calentamiento global tendrá -y tiene- en España y Andalucía. Charlamos sobre su libro y la crisis climática en una entrevista que la alerta sanitaria obliga a realizar vía telefónica.

Antonio Cerrillo, natural de La Rambla

-¿Cómo has llevado estas semanas de confinamiento?

Es complicado trabajar en esta situación, porque has de coordinarte con la sección, con los fotógrafos, con laspersonas que hacen infografías… Todo es complicado porque no hay contacto directo.

-Muchos dicen que esta pandemia nos va a cambiarcomo sociedad… ¿Para bien o para mal?

Van a cambiar muchísimas cosas. De momento, ya ha provocado una convulsión enorme a corto plazo, con problemas laborales, empresas cerradas, gente haciendo cola para pedir una bolsa de comida… Estose ha producido de manera inmediata, pero el cambio vendrá también al abrirse la puerta al teletrabajo, sobre todo en profesiones liberales y sectores como la banca. Por otro lado, no va a haber tanto incremento de vuelos, que se ha revelado ahora como algo innecesario muchas veces.

-Ahora que sale el tema del uso intensivo del avión, en el libro que acabas de publicar afirmas que es posible y necesario llevar a cabo un cambio de mentalidad para mitigar los efectos del cambio climático. ¿Cuáles son las líneas generales de este cambio de chip?

De hecho, la reducción de emisiones y estos objetivos vienen determinados en los Acuerdos de París. Son acuerdos de derecho internacional que obligan a los países a frenar sus emisiones. Los cambios han de venir de la política y la transformación de los sectores industriales. Y esos cambios también requieren que sean reforzados por lo que yo llamo un cambio cultural. El nivel de presión sobre el planeta es tan enorme que necesitamos reducirlo y compartir. Puede ser una renuncia, pero la justicia mínima obliga a esta renuncia, que no ha de ser insoportable, sino que es lo necesario para mantener la salud del planeta y el futuro de las siguientes generaciones. Y esto significa un consumo más moderado.

-Lo cierto es que los humanos hemos ‘desaparecido’ unas semanas durante el confinamiento y la naturaleza ha recuperado terreno: se han reducido las emisiones contaminantes, la fauna se ha envalentonado a bajar a pueblos y ciudades… 

Los mamíferos han sacado la cabeza en las ciudades y los pueblos, las aves seguramente criarán más, se han reducido las muertes de invertebrados en las carreteras, hay más plantas… Ha sido una explosión de la naturaleza esta primavera. La naturaleza sin el hombre ha sabido resituarse bien. Así, hemos comprobado que una cierta alianza con la naturaleza y una intervención más moderada puede ayudarnos. El máximo confinamiento ha coincidido con los niveles de contaminantes menores. Pero en las últimas semanas de desescalada vamos de camino, al menos en Barcelona, de recuperar los altos niveles de emisiones contaminantes.

-¿Puede servir esta experiencia como punto de partida de dicho cambio de comportamiento?

En el caso de Madrid y Barcelona la reducción de la contaminación ha sido tan importante que nos sirve como punto de partida. Ya no es un experimento, todos los proyectos que se quieran poner en práctica para reducir la polución se pueden comparar con la experiencia de las pasadas semanas. Al final se trata de cumplir las normas para adecuarse a los niveles de contaminación que exige Europa. En España las administraciones han sobrepasado estos niveles y no se ha hecho nada, pese a haber normas legales que permiten actuar.

-¿Están preparadas las administraciones para implementar políticas ambientales necesarias?

Hay gobiernos que dicen que los problemas ambientales son problemas de todos. Que el ciudadano no recicla, que no se comporta bien… No podemos admitir este discurso. Esto lo hace mucho el Partido Popular. Sí que es cierto que necesitamos un cambio del comportamiento social y de la escala de valores, pero esto solo no va a resolver la cuestión; igualmente, no podemos pensar que los comportamientos respetuosos con el medio ambiente se extiendan a toda la ciudadanía. Un 35% de la población puede ponerse el planeta a las espaldas, pero no todo puede descansar sobre la actitud de las personas. Necesitamos una alianza transversal para combatir un problema global, un concierto del 100% de las naciones. 

-Los gobiernos suelen vestir las políticas medioambientales con una retahíla de vocablos como ‘sostenibilidad’, ‘renovable’ o similares… Tú has acuñado un concepto para definir este tipo de términos tan manidos que casi han perdido su significado: ‘palabras cadáver’.

Con esto quiero decir que hay que evitar, sobre todo losperiodistas, palabras incomprensibles y otras que decididamente se ha apropiado el mundo de la publicidad. Ecotasa, valorización energética… Porque si en lugar de decir ‘ecotasa’, decimos ‘impuesto por contaminar’, se entiende mejor. La palabra ‘sostenible’ha sido vaciada por el mundo de la publicidad. En La Vanguardia, por ejemplo, no utilizamos tanto la expresión ‘cambio climático’, sino ‘crisis climática’ o ‘emergencia climática’. Resume el contexto y la necesidad de actuar con planes y acciones y no con inmovilismo. 

-En tu libro describes las consecuencias del calentamiento global en España. ¿Cuáles son las principales amenazas ambientales a las que se enfrenta Andalucía en concreto?

Serían las mismas que globalmente. Olas de calor, la subida del nivel del mar… También hay que seguir analizando la desertificación (ENLACE2), un fenómeno mucho más complejo que el cambio climático. Es importante adaptar nuestro sistema productivo al cambio climático, saber la evolución de las temperaturas y adaptar la mayor parte de actividades a este nuevo paradigma. Y en el caso de Andalucía es muy necesario seguir los indicadores del Parque Natural de Doñana, que es un gran laboratorio querecoge muchos datos y es un indicador de la evolución del medio ambiente.

-Has mencionado la desertificación, uno de los fenómenos que más afectan a Andalucía. Diversos estudios apuntan que es una de las regiones de España con mayor riesgo de sufrirlo. Y, en concreto, la Campiña Sur cordobesa presenta un riesgo alto, según alertó recientemente la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CLD). ¿Qué se puede hacer para revertir este fenómeno?

Se trata de un fenómeno en el que intervienen causas naturales y la mano del hombre. Es importante una gestión del agua más correcta. Hemos hecho un uso derrochador del agua en términos generales. Hay que hacer riegos más cuidadosos, prevenir la erosión, fijar el carbono, los suelos, que haya tierra vegetal y hacer un uso del territorio cuidadoso para no que no perdamos ese recurso natural que son los suelos. 

-Hablemos ahora sobre tu relación con La Rambla. Tengo entendido que de vez en cuando vuelves a visitarlo. 

Sí, pero vine a Barcelona muy pequeño, con siete años,y a La Rambla he venido esporádicamente. Tengo sobre todo el recuerdo infantil. 

-¿Y qué recuerdas del pueblo?

Lo recuerdo como un pueblo casi paradisíaco. Como un sitio lleno de campos, un pueblo limpio, blanco, nítido, y un exterior con un paisaje muy armonioso. Tengo un recuerdo muy bonito de La Rambla. Ahora se ha desarrollado y la cosa está un poquito más caótica, pero sigue teniendo la esencia de pueblo muy equilibrado. Estoy en la distancia, pero en general sigo todo lo que pasa en Córdoba. Los años primeros de tu vida son decisivos. 

-El viaje desde La Rambla a Barcelona y la llegada a tu nueva casa también dejó impronta en tu memoria.

En el tren ‘Sevillano’ llegué a Barcelona. Fue un viaje inacabable, en un vagón con olores muy cargados, poco oxígeno, y esa sensación de estar encerrado. Llegué a Santa Coloma de Gramenet, una zona suburbial; tenía la impresión de haber dejado el paraíso para ir a un sitio horrible: ¡Pensé que mi familia había cometido un grave error! Santa Coloma estaba entonces en pleno crecimiento, era una época con un desarrollismo muy brutal, con muchísimos inmigrantes -muchos andaluces-. Pero la ciudad no estaba pensada para la gente. 

Enlaces:

Enlace 1: https://shopping.lavanguardia.com/emergencia-climatica.html

Enlace 2: https://www.juntadeandalucia.es/medioambiente/portal_web/web/temas_ambientales/biodiversidad/habitats_y_ecosistemas/habitats_y_paisaje/publicaciones_y_eventos/altiplano_estepario/15_ALTIPLANO_cap%2010.pdf

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