“El acceso a la cultura hoy es inmediato gracias a la tecnología, pero fagocitar ocio como lo estamos haciendo no es tener hábitos culturales” entrevistamos a Juan López López

Juan López López, nacido en La Rambla en el 1980, es Licenciado en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia y Magíster en Cinematografía por la Universidad de Córdoba. Con una amplia trayectoria artística cuenta con numerosos documentales, proyectos fotográficos… pero que mejor forma que él mismo nos lo cuente.

Podemos ampliar toda la información de su trayectoria en su web personal http://www.juanlopezlopez.es/

En el número de octubre de la Agenda Joven de la Diputación de Córdoba te definías como “artista, cineasta y gestor cultural”, ¿con cuál de estos tres perfiles te identificas más?

Con el tiempo cada vez me resulta más complicado definirme con un único rol, aunque suelo simplificar presentándome como artista. Y tiene su sentido. Mi formación es netamente artística, lo que ocurre es que empecé en el mundo de la pintura y al poco tiempo fui sumando otras disciplinas: fotografía, instalaciones, audiovisual, música, arte sonoro… Siempre he sido partidario de la multidisciplinariedad, de adquirir conocimientos variados, cuantos más mejor, y por eso a medio-largo plazo me he convertido en “hombre o artista orquesta”. La gestión cultural me apasiona y prácticamente la he iniciado por casualidad, si bien desde muy joven he estado vinculado al asociacionismo juvenil y cultural en La Rambla. Actualmente en el medio audiovisual y el cine es donde más cómodo me hallo y donde pretendo desarrollar mi carrera a corto plazo, sobre todo porque arte y cine pueden ir de la mano. Dependiendo de los proyectos puedo ser uno u otro, cambiar de piel, adaptarme a las circunstancias, y creo que con los tiempos que corren ha sido una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida.

¿Cómo recibes la noticia de que estabas incluido en la Agenda Joven?

Manuel Rodríguez, del Centro de Información Juvenil de la Diputación de Córdoba, me localizó por Facebook y me lo propuso. Le dije que sí inmediatamente. He sido usuario de ese centro ubicado en la Calle Buen Pastor de Córdoba hace algunos años, durante una etapa profesional en la que no encontraba trabajo. Por aquel entonces no tenía Internet en casa y acudía a sus instalaciones a buscar ofertas de empleo y enviar currículums. Pero también para buscar becas artísticas, certámenes de creación y todo tipo de información que me ayudara a sobrevivir. Aquella mala racha fue breve y pasó, todo cambió a mejor, aunque estuve a punto de marcharme de Córdoba. Por eso cuando me contactaron, la verdad, me hizo mucha ilusión.

La capital europea de la cultura 2016 finalmente fue para San Sebastián. Córdoba llegó hasta la final y tú tuviste el placer de representar los intereses cordobeses con tu proyecto “Hola Córdoba 2016”. ¿Cómo llegó esa idea?

Pues como llegan muchas ideas: delante de un folio en blanco, maquinando y con muy poco tiempo para darle forma. Solo quedaba un día para que expirara el plazo del “Concurso de ideas 16 Iconos para Córdoba 2016” y no quería pasar la oportunidad de enviar una propuesta. Si os digo la verdad no tenía ni idea de qué hacer 24 horas antes de esa fecha, pero a veces las buenas ideas están en la cabeza y solo hay que sentarse, relajarse y provocarlas para que salgan. Así fue como me puse a escribir sobre una acción ciudadana a realizar en La Rambla que requería de la participación de más de 400 personas y una complicada planificación. Porque el sentido de aquella acción era que la provincia y sus gentes tuvieran visibilidad y voz en el proyecto de la capitalidad europea.

¿Qué es para ti la fotografía?

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Fotografía: Juan López López

Otro medio más con el que contar historias, armar proyectos o intentar dar respuestas a preguntas. Actualmente los únicos proyectos fotográficos que estoy realizando son encargos comerciales (fotografía de estudio, de producto o documental).

¿Cómo te llega la pasión por el bordado?

Lo del bordado no es una pasión. De 2008 a 2010 estuve trabajando en una serie de cuatro bordados titulada “Candy Boys”. Utilicé el bordado, los hilos y la costura para abordar un conjunto de retratos característicos de la virilidad a través de varios personajes hombres visiblemente reconocibles, pero tergiversados, reinterpretados y atrapados en una estética edulcorada que “afeminiza” los estereotipos más exitosos de la historia de la masculinidad contemporánea. Bill Gates, Winston Churchill, Cayetano Rivera y John Wayne son los cuatro hombres retratados en esta serie.

Hablemos de música. Eres autodidacta en cuanto a música electrónica se refiere. ¿Tienes previsto empezar a tocar instrumentos físicos? Digamos que es una asignatura pendiente viendo tu trayectoria. ¿Cómo defines tu estilo musical?

Exacto, es un asunto pendiente que no puedo demorar mucho más. Me encantaría empezar a tocar el piano porque, sin duda, es el instrumento que más me apasiona. Llevo componiendo música en paralelo a mis primeras videocreaciones desde principios del nuevo siglo. Cuando presentábamos trabajos en la facultad de Bellas Artes de Valencia prácticamente todos mis compañeros usaban la música del momento para acompañar sus trabajos, sin pensar en cuestiones de derechos de autor. No recuerdo cómo llegó a mis manos una versión de Rebirth, un software bastante normalito para hacer música. Ese fue el momento en el que me inicié en la creación musical. Apenas he recibido formación en este sentido.

Cuando me toca hablar de mi música la suelo clasificar con varias etiquetas: electrónica, ambient, drone music… Aunque prefiero hablar de atmósferas y ambientes emocionales. Este último año he recibido varios encargos musicales y he empezado a insertar instrumentos (digitales) en mis composiciones: arreglos orquestales de cuerda, marimbas y, como no, pianos.

En relación a la música y el vídeo tienes muchísimos proyectos hechos como la realización de videoclips al grupo musical “Los Alimentos”, también una serie llamada “24 horas gente de fiesta”, todo visto bajo tu punto de vista artístico y con la colaboración de personas tanto de La Rambla como de Montalbán. ¿Cómo se trabaja con personas de a pie de calle?

Eso ha sido un descubrimiento totalmente fortuito. Hay proyectos en los que requieres de personas con diferentes características. Lo normal sería organizar un casting y buscarlos. Pero casi nunca hay tiempo o dinero (más esto último). Así que ¿por qué tirar de desconocidos si tienes amigos y amigas que dan el perfil? Y generalmente lo dan mucho mejor que algunos actores y actrices. Me interesa mucho la improvisación, la primera toma. Por eso nunca cuento a mi elenco de voluntarios lo que quiero hacer, solo les doy una pista muy vaga que en la mayoría de las veces solo contribuye a generar más dudas. Pero eso es lo que persigo, imágenes frescas, no ensayadas.

 

Tienes una infinidad de proyectos y colaboraciones ¿con cuál te quedarías?

Deja que piense… De mis proyectos más recientes el que más me ha sorprendido por el resultado es la colaboración para José Carlos Rico, arquitecto cordobés, para el que he realizado dos vídeos de sus últimas viviendas: “Casa Púrpura” y “Casa Friscia-Alcaraz”. De mis proyectos anteriores, el documental “Chicas Malas” (2008) me sigue pareciendo un auténtico milagro, teniendo en cuenta que lo hice totalmente solo durante cuatro semanas en La Paz (Bolivia), sin ni siquiera haber hecho preproducción, a la aventura. Es más, una de las protagonistas, Marta La Alteña (luchadora libre), siete años después ha sido protagonista de una campaña publicitaria de una conocida marca española de jamón cocido.

 

En La Rambla “Aptitudes” y en Almedinilla “El Vuelo de Hypnos”. ¿Cómo se llevan esos comisariados? ¿Qué finalidad esperas de estos proyectos?

El comisariado o la gestión cultural me lleva mucho tiempo, más del que debiera, pero lo hago por pura pasión, por amor a mi tierra y porque siempre he tenido ímpetu organizador. Son dos proyectos muy distintos e intento separarlos en el calendario, otoño y primavera, respectivamente. No obstante trabajo en ellos durante todo el año de manera intermitente.

Con el comisario de arte y cultura contemporánea persigo formar ciudadanos inteligentes, libres y no meros consumidores de ocio. Concibo estos proyectos de gestión como herramientas para la capacidad social, educadora y sanadora, donde la cultura no se confunda con erudición ni con ocio, aunque entiendo y comparto que la cultura pueda ser ociosa y generadora de erudición. Además he descubierto que el comisariado es otra forma más de creación, por eso en la actualidad es frecuente encontrarse a artistas organizando proyectos.

¿Qué han aportado ciudades como Budapest, Buenos Aires y La Paz a tu obra?

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Fotografía: Juan López López

En cada una de esas ciudades he realizado proyectos, he disfrutado de experiencias vitales y me he formado como artista. Digamos que podrían ser parte de mi patria, junto con La Rambla y Córdoba. Viajar debería ser una asignatura obligatoria durante los estudios. Nadie debería de empezar a trabajar sin antes haber salido de su país, sin haber intentado sobrevivir fuera de su zona de confort (alejado de tu familia, sin tus amigos) y obligado a conocer otra lengua. Viajar es abrir horizontes, expandirse como persona.

Como artista dices no tener estudio propio; todo lo que necesitas lo llevas en la mochila ¿Qué llevas en su interior?

Últimamente llevo varias mochilas, pero con todas puedo cargar. Llevan una cámara Lumix GH4, una grabadora de sonido H4n, dos micrófonos, una pértiga, un portátil con software, algunos accesorios, papel en blanco y bolígrafo. Con esa suma de elementos puedo hacer virguerías.

“Pliegues” es un proyecto empresarial conjuntamente con tu amigo y socio Carlos Navarro. ¿Qué es lo más destacado que habéis realizado?

Cuando me preguntabas que con cuál etiqueta te identificabas más (artista, cineasta o comisario) ya dije que faltaban algunas. Una de ellas es la de creativo publicitario. Desde que terminé mis estudios tenía bien claro que cualquier trabajo que desempeñara tenía que estar relacionado con la creatividad. En el mundo del diseño, la publicidad y la comunicación he encontrado un hueco para seguir creciendo laboralmente y conseguir ingresos sin necesidad de “prostituirme” en otros trabajos. Me considero un privilegiado por hacer lo que me gusta desde hace años, gane más o menos dinero según las épocas. “Pliegues” (www.pliegues.com) es un estudio de comunicación creativa para empresas, particulares e instituciones con el que ofrecemos servicios de identidad corporativa, diseño gráfico, web, publicidad, audiovisual, diseño editorial y asesoramiento. Uno de los proyectos con el que más satisfechos estamos es el del “ceiA3” (Campus de Excelencia Internacional Agroalimentario Andaluz), dirigido por la Universidad de Córdoba en colaboración con otras cuatro universidades. Realizamos, además de la marca, un audiovisual que nos llevó por toda Andalucía, filmando a decenas de personas y sobrevolando paisajes tan increíbles como el desierto de Tabernas o Doñana.

Desde muy joven ya te interesaste por la cultura ¿Cómo animarías a nuestros jóvenes de ahora que empiecen a despertarle la curiosidad sobre la fotografía, videografía, escritura, etc?

Ya lo he dicho. Nadie debería de conformarse con lo que ya sabe, con lo que tiene. La tecnología es la clave hoy día, pero también es la mayor trampa. De quince años para atrás nuestra forma de vivir ha cambiado tanto que ya no somos conscientes de que antes todo estaba en los libros. Para buscar contenidos había que ir a bibliotecas, archivos, filmotecas, hemerotecas… o en la enciclopedia de casa. El acceso a la cultura hoy es inmediato gracias a la tecnología, pero fagocitar ocio como lo estamos haciendo no es tener hábitos culturales. Ahora veo a un montón de gente joven enganchada literalmente a dispositivos electrónicos, chavales y niños que se creen inteligentes por ser capaces de manejar móviles, tabletas y ordenadores. Pero no se dan cuenta de que disponen de herramientas poderosísimas para cambiar sus vidas y que se están convirtiendo en catetos digitales. Aplicar la creatividad a estas herramientas digitales sería una de las maneras de entrar en la cultura de manera activa. Porque hay que ser proactivo con cada acción que realizamos, con cada acto de consumo (hablando en términos capitalistas). Hay que cuestionarse todo lo que ocurre cerca y lejos de nuestros ojos, ser críticos. El arte y la cultura nos ayudarán a entender el mundo, son el arma para la revolución que estamos esperando.

A finales de año estrenas en la Sala Iniciarte de Córdoba el que será tu primer largometraje “En Las Afueras” ¿Qué nos puedes contar sobre el guion? ¿Es tu proyecto más ambicioso?

El 10 de diciembre presento “En las afueras”, un proyecto cinematográfico que en la Sala Iniciarte tendrá un formato expositivo, es decir, no será tanto una película sino una proyección multicanal con varias pantallas simultáneamente. En primavera sí tendré terminado el formato largometraje. El guion es mínimo: tres parejas que se enfrentan a momentos de crisis. Lo más importante es cómo se cuentan esas tres historias cuyo único común denominador es la ciudad (Córdoba) como escenario natural. Una urbe que se muestra misteriosa, fría, de noche, y cuyos personajes deambulan sin saber muy bien qué hacer. Hay tres mujeres y son las protagonistas, las que piensan y las que hablan, frente a tres hombres inoperantes, incapaces de comunicar. Empecé el proyecto en 2011, escribiendo un primer guion como parte de mi Trabajo Fin de Máster. Durante estos años he estado reescribiéndolo, hasta que a finales de 2014 conseguí una beca del programa Iniciarte. En 2015 también he logrado algo más de financiación de la Fundación provincial de artes plásticas Rafael Botí. “En las afueras” es mi proyecto más ambicioso y espero que sea un punto de inflexión en mi carrera.

Por último, a principios del mes de octubre pudimos ver en la red social de Facebook un proyecto más personal como es la boda de tu hermana. ¿Qué tal fue tan agradable evento?

En principio mi hermana me pidió hacerle algunas fotos mientras se preparaba en mi casa. Yo le había estado poniendo algunas pegas, porque asistir a una boda como invitado –y además la boda de tu hermana– no es lo mismo que ir para trabajar. Me insistió y finalmente acepté. Tengo nueva cámara pero no la he usado para hacer fotografías, solo vídeo, en parte porque el objetivo es manual y para hacer fotografía de boda resulta poco práctico. Así que ese día después de media hora haciendo fotos decidí por mi cuenta empezar a grabar en vídeo. Filmé en el interior de mi casa, en la calle y el cortijo donde se celebró la boda. Me lo tomé como si de un documental se tratara y por eso el trabajo final tiene ese aspecto tan cinematográfico. El formato documental me encanta, se me da bastante bien y sé poner la cámara donde toca en cada momento, de manera que conseguí captar los pequeños momentos que configuran el relato de aquel día. Hasta que no me puse a editar el material no fui consciente de lo que tenía entre manos. El trabajo ha sido todo un éxito, mi hermana y mi cuñado han quedado encantados y lo ha visto muchísima gente. Siempre he odiado los vídeos de boda, son una hortera infumable. Este ha sido mi primer trabajo pero tenía claro lo que quería hacer.

Imagen destacada cedida por Juan López López

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