“Cultura es lo que queda tras olvidar lo que se ha aprendido” entrevistamos a Fernando Almena

Escritor rambleño, nacido en 1943. Sus raíces y el amor a su tierra y a sus gentes se hallan en La Rambla, donde reside hasta los 25 años. En la actualidad vive en Majadahonda.

Fue Director del T.E.U. (Teatro Español Universitario), en Madrid, en su época de estudiante.

Se inicia en la literatura como autor teatral. Cultiva el teatro y la narrativa, géneros en los que destaca su extensa bibliografía de literatura infantil, para la que también ha publicado un libro de poesía.

Ha obtenido numerosos premios de teatro, entre los que cabe citar: Barahona de Soto, Ámbito Literario, Plaza Mayor, Diego Sánchez de Badajoz, Federico García Lorca, Miguel Romero Esteo, Ciudad de Hellín, Ciudad de Torrejón, Esperpento…

De cuento: dos Huchas de Plata, Vieira de Humor…

Y de literatura infantil y juvenil: El Barco de Vapor, Villa de Ibi, Aetij de teatro, Teatro Guerra…

Ha sido profesor del curso «El teatro como recurso educativo», de la Universidad Nacional de Educación a Distancia. Por su especialización en teatro infantil y juvenil, ha participado como conferenciante, ponente y moderador en cursos, seminarios y mesas redondas, nacionales e internacionales, y publicado artículos en libros y revistas.

Actualmente, miembro de las juntas directivas de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles y de la Asociación de Autores de Teatro (Sección Autónoma de la Asociación Colegial de Escritores).

Ha sido Presidente de la Asociación Española de Teatro para la Infancia y la Juventud, ASSITEJ-España, y miembro de las juntas directivas de la Asociación de Amigos del Libro Infantil y Juvenil y de la OEPLI. Numerosas obras para adultos y para niños. Ha publicado más de cuarenta libros, aparte reediciones, obras colectivas y traducciones de su obra. Traducido al catalán, gallego, vasco, valenciano, francés, árabe y turco.

Además de la literatura, ha cultivado otras artes, como fotografía, escultura…

Fue pregonero de la Feria de La Rambla en 1991 y la Biblioteca Municipal lleva su nombre.

LRN: A los 25 años partió hacia un nuevo mundo. ¿Cómo ha sido su vida desde entonces? 

FA: Un mundo, sobre nuevo, diferente. La mayor diferencia consistió en dejar atrás mi ambiente, mis amigos, mi vida hasta entonces… En suma, separarme de mis raíces, pero no cortarlas traumáticamente, sino quedarme enlazado a ellas a través del pensamiento, los recuerdos y el sentir. Lo nuevo, comenzar a caminar solo, sin apoyos familiares, iniciar definitivamente mi independencia, mi vida. Vida que, a partir de entonces, ha estado marcada por mi familia, en lo afectivo, y por mi intenso trabajo, en lo profesional. El balance lo considero muy positivo, aunque con no pocas renuncias y sacrificios para compatibilizar la escritura en mi escaso tiempo libre con mi trabajo profesional.

LRN: ¿Cómo recuerda su primera obra literaria?

FA: Con enorme satisfacción. Fue una obra teatral breve, El comprador de ilusiones. No solo supuso la ilusión de escribir mi primer texto teatral sino también la de, a mis 23 años, verla representada.

 LRN: ¿Por qué literatura infantil?

FA: Como autor teatral, llegué a la convicción de las bondades que para el niño podría suponer el teatro, tanto como espectador como intérprete. De ahí surgió mi primera incursión en la literatura infantil, escribiendo teatro para la infancia. El estreno de mi primera obra infantil fue lo suficiente elocuente en la respuesta de los pequeños espectadores como para determinar que ese era un camino que había de seguir. Compartir el disfrute de los niños provocó que sintiera la necesidad de llevarles también a idéntico goce por medio de la narrativa, influido además por la circunstancia de que mis hijos eran pequeños. La literatura para niños me ha reportado grandes satisfacciones, la mayor, ver que mi obra llega a miles de niños y que les arranca una sonrisa o un sueño, su complicidad. Satisfacción quizá solo superada cada vez que me enteraba de que un niño que no leía nada se había animado a hacerlo gracias a uno de mis libros.

LRN: ¿Cómo llega un estudiante a ser director de T.E.U (Teatro Español Universitario)?

FA: Por su amor e interés por el teatro y porque quienes forman esos grupos universitarios de teatro en que te integras ven en ti capacidad para dirigir. Yo lo fui del TEU de la Escuela de Aparejadores de Madrid, cuando estudiaba la carrera. El TEU en esa época fue una auténtica cantera de actores, directores, críticos y demás profesionales del teatro.

LRN: ¿Cuál es su labor en la Junta Directiva de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles?

FA: Mi labor en esta muy antigua asociación, por cuya presidencia han pasado dos premios Nobel, José Echegaray y Jacinto Benavente, y dos presidentes del Gobierno, Emilio Castelar y José Canalejas, consiste en participar en la organización y en las decisiones que desde ella se toman para su funcionamiento y para las actividades culturales que se promueven. He sido Tesorero, soy vocal de teatro y llevo la sección teatral de su revista, me he ocupado de la actualización y renovación de sus actuales estatutos y pertenezco a su Comisión o Consejo Permanente, integrado por algunos miembros de la Junta Directiva que llevan una tarea más directa o ejecutiva.

LRN: ¿Y en la de la Asociación de Autores de Teatro?

FA: En esta asociación, más nueva, cuya Junta Directiva comparto con autores como Jesús Campos, José Sanchis Sinisterra, Domingo Miras, Ignacio Amestoy o nuestro casi paisano Juan Carlos Rubio, entre otros, mi labor consiste, de igual modo, en participar en la organización y decisiones que desde ella se adoptan para el funcionamiento y actividades que se realizan: Salón Internacional del Libro Teatral, Maratón de Monólogos -en Madrid y últimamente también en Córdoba-, edición de libros, etc. Actualmente soy Tesorero y pertenezco a su Consejo de Dirección, integrado por algunos de los miembros de la Junta Directiva que llevan una tarea más operativa o ejecutiva.

LRN: Vemos que siempre se ha preocupado por la juventud ¿como los animaría a que cogieran un libro? 

FA: Los animaría a que empezaran a leer un libro de una temática que les interesara, y si no les gusta leer, que lo hicieran con un libro de humor, divertido, del que tengan buenas referencias por sus amigos, que siempre estarán más cerca de sus gustos. Y si ese libro los engancha hasta el final, habrán empezado a descubrir el placer de la lectura. A partir de ahí, será cuestión de buscar otros libros de características similares. Y así, poco a poco, con la afición a leer, surgirán nuevos temas de interés, que los hará crecer como seres humanos. Alguien dijo que cultura es lo que queda tras olvidar lo que se ha aprendido, pues ese poso será lo que irá quedando dentro de cada uno para su formación humana, intelectual y como ser libre.

LRN: Aparte del ámbito literario y teatral, sabemos que se ha cultivado en otras artes como la fotografía y escultura ¿háblenos de esa nueva etapa en su vida?

FA: Solo como aficionado. La fotografía la cultivé hace años, en un paréntesis literario tras terminar mi carrera, y obtuve algunos premios, como el Trofeo de Honor de fotografía en color y el Primer Premio de diapositivas en un concurso nacional, convocado en Sevilla, además de algunos otros. La abandoné para centrarme en la escritura, pero la he vuelto a retomar recientemente, no de modo intenso, con la fotografía digital. En diciembre pasado realicé una exposición en la Casa de Cultura de Majadahonda, junto con cuatro fotógrafos amigos. A la escultura dediqué un corto tiempo e hice algunos trabajos en piedra y hierro. Tanto en fotografía como en escultura me decanto por lo creativo, irrealista, fantástico, imaginativo…

LRN: ¿Qué se siente con que la biblioteca municipal de su localidad de origen lleve su nombre?

FA: Un orgullo indescriptible, el mayor reconocimiento, muy superior al que podría tener en cualquier otro lugar por idéntico motivo, y no por romper aquello de que nadie es profeta en su tierra, sino porque significa mantenerte vivo en la memoria de tu pueblo, como tú lo tienes en la tuya.

LRN: Diríjase a todo rambleño que este leyendo esta entrevista…

FA: Que la esté leyendo es ya de por sí importante, y lo felicito por ello. Una revista es el órgano de expresión de un pueblo, una ventana a la que debemos asomarnos para vernos desde una perspectiva real, enriquecedora, distante y cercana a un tiempo, para reconocernos a nosotros mismos, a nuestra cultura, a la que rezuma La Rambla desde siglos, a imagen del agua de esos botijos y jarras nuestros de pura arcilla blanca. Y desde esta revista te dirijo, os dirijo, mi recuerdo más entrañable.

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